17 de enero de 2011

Distraída me toma, me levanta y me vuelve a soltar…

Tendida en este diván pareciera que el tiempo derrama sobre mi ya nublada vista las alusiones más mutiladas que hasta ahora he transpirado, el ocio me toma distraída, me levanta y de pronto me deja caer, relajante es mi vida si la miras detenidamente viviendo al paso tranquilo de esa lluvia peculiar que sólo se da en verano, tibia se implanta en mis piernas firmes y sin sabor, de pradera es la brisa que me acaricia, lenta pasiva perseguida por el sol.

Más tarde naufragio sobre un té de marihuana ya es la madrugada divagando entre besos lentos delineando caras de hombres negros, azules, rojos ya no lo sé, tal vez no distingo bien, avanzo y roso su boca enganchada en árboles de almendros, me penetran con sus indescifrables pupilas de caracol, me hipnotizan, me hacen girar, seguir el espiral y me vuelven a desenrollar.

Trastornos me llevan como ríos de amazona sobre la hiedra que toca mis oídos, provocando mi delirio, más tarde recorre mi cintura, más abajo no se pronuncia, me toma me levanta y me vuelve a soltar, absurda y disfrazada es mi sonrisa, imágenes tan mediocres golpean como gotas sobre el mármol de mi cabeza que se hace vibrar, redondas e inocentes bajan siguiendo mi espina dorsal.

Hay tiempo de tomarme un lago a cucharadas, el tiempo, cuan prolongado es el tiempo comparado con una vela que no se consume como si el lapso se resumiera al paso lento de una tortuga.

No es que este agonizando es que consumiendo este habano confundo mi cabellera con el humo pálido , vuelo sobre universos que se colocan como pendientes en mis oídos, puedo escucharlos tararear mientras todo pasa, giran ideas suspendidas en el viento, todo vuelve a ser tan lento, tan sereno, son esos momentos que afuera pasan cual si fuera un deja vu.

Mas aquí vienen a zancadas pausadas y dilatadas queriéndome atrapar los gritos ahogados de la realidad ,le dan tiempo a mi ser para crecer, enredándome en metáforas que se moldean delante de estas pupilas que exiliaste de tus vísceras más podridas frescas utopías, me hallo recapitulando los colores que la vacilante vida me ha dejado divisar, vienen y van no dejan de parpadear y me alejan de esa verdad que se palpa llevándome a la evidencia casi nula pero asquerosamente existente y deliciosa que me había estado rehusando a habitar, los olores vuelven a penetrar en los barrancos de mi semblante ovalado, mi lengua saborea un deleitoso licor del color de las ramas de los árboles más viejos, esos que nos engendraron y siempre me dan consejos, al probarlo brota de mis labios un lenguaje caprichoso, sucio y casi coloquial de ese que a veces tú y yo inventábamos para evadir las sensaciones, al notarlo mis oídos se comenzaron a excitar y me fué imposible escapar, de nuevo distraída me toma, me levanta y me vuelve a soltar…

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